Coleccion De Stradivarius Del Palacio Real Madrid

Para poder moverlos, hay agarrarlos con firmeza y sin guantes (igual que los tocan los músicos) y evitar cualquier contacto que logre provocar un daño o una marca en su madera. «Mi equipo y yo llevamos un protocolo muy riguroso a fin de que 2 siglos después estas maravillas artísticas prosigan en exactamente el mismo increíble estado de conservación», recalca la jefa de traslados. Según Schmidt, alén de cuestiones simbólicas, como estar fabricados por el más destacable luthier de la historia entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, las piezas firmadas por el cremomense tienen una calidad de sonido muy particular y para las grandes salas proponen la mejor sonoridad. En líneas en general, las 4 piezas están decoradas con una cenefa de rombos y círculos de marfil sobre un fondo de pasta de ébano que atravesaba el perímetro terminado de la tabla armónica, tal como del fondo a la altura del filete. Los arcos y clavijeros se decoraron con roleos renacentistas de motivos vegetales; y el mástil y las clavijas de todos son de ébano negro.

Esos afortunados que han tocado un Stradivarius encuentran la identidad del instrumento en el momento en que acarician sus cuerdas con el arco. [newline]Los Stradivarius del Palacio Real muestran el indiscutible prestigio histórico de la monarquía de españa así como la importancia musical de la Capilla Real y la Cámara del príncipe de Asturias en el último tercio del siglo XVIII. Desde el otro lado de la vitrina, la compilación de los Stradivarius puede parecer un elemento del Museo del Palacio Real de La capital española, pero estos instrumentos, ubicados en el monumental edificio de la plaza de Oriente, son prácticamente entes vivos que aguardan su resurrección una vez superado el límite del frío cristal. Se cuenta que, en las noches de luna llena, paseaba por los bosques de Val di Fiemme con una antorcha para ver los abetos rojos. En sus inicios, Antonio se dedicaba a realizar tareas ordinarias, rutinarias y sencillas de reparación en el taller de Amati, pero su especial capacidad, perseverancia, exigencia, talento y capacidad creativa lo llevaron a efectuar cada vez trabajos de mayor extensión y responsabilidad.

La decoración está compuesta por cenefas de rombos y círculos de marfil sobre un fondo de pasta de ébano en los laterales o lomos de las piezas. También tienen su decoración los clavijeros y arcos, con fundamentos vegetales, y el mástil y las clavijas son de ébano negro. Se añade que cada instrumento tiene mucho más fundamentos de ornamentación distintas, con figuras humanas o de animales, seres mitológicos. Y también son llamativas las efes ubicadas a ambos lados de las cuerdas, de mayor tamaño que el frecuente en violines y violas de otros profesores artesanos.

Salón De Espéculos

Hay varias colecciones privadas de instrumentos Stradivarius, y entre las mucho más importantes es la que tiene la empresa de violines W.E. Esta compañía donó al Museo Ashmolean de Oxford el que está mejor conservado de todo el mundo, el que se llama “Mesías”. Su llegada a La capital española se causó por el hecho de que el propio Antonio Stradivari los ofreció a Felipe V, que visitaba Cremona en 1702, pero la precipitada vuelta del primer Borbón al estallar la guerra de la Independencia frustró el traslado de los instrumentos. Su hijo Carlos III adquiriría estas joyas setenta años después para su sucesor, Carlos IV. No obstante, para lograr tocarlos hay que proseguir un estricto protocolo en el que participan ella misma, otro conservador de Patrimonio y 2 guardas de seguridad, todos ellos presentes en la sala del Palacio Real donde el Cuarteto Mandelring ensaya y toca.

coleccion de stradivarius del palacio real madrid

Los melómanos mucho más fanáticos pueden percibir las proyectos de los mejores compositores en las dependencias palatales, reproducidas por una colección única que consigue la perfección acústica. El Stradivarius 1700 es, indudablemente, uno de los violonchelos Stradivarius más importantes y en mejor estado de conservación del mundo. No ha sido recortada o modificada su forma y ha sido y pertence a los instrumentos más deseados de la historia y, pese a no ser tan internacionalmente popular como el Cuarteto Palatino, es un instrumento de incalculable valor. Estas piezas, con tres siglos de edad, continúan expuestas frecuentemente a la admiración de los visitantes en un espacio señalado del Palacio Real.

Vicente Assensio, violero oficial de la Casa Real, fue el responsable de su conservación sucediéndole después su sobrino, Silverio Ortega y más tarde el hijo de este, Mariano Ortega. Del mismo modo, estos instrumentos son de especial valor ya que resalta la singularidad con la que el propio lutier los fabricó para ser interpretados como agrupación camerística, con un único color sonoro y una perfección tímbrica inusual. Esto convierte a la colección de Patrimonio Nacional en el único cuarteto de Stradivarius decorados por su autor. Asimismo, existe el conocido Cuarteto Axelrod, albergado en la Smithsonian Institution, cuyo violonchelo es el Maylebone, un Stradivarius cuyo dueño lo hizo decorar últimamente tomando como patrón los arabescos del violonchelo de La capital de españa. Además, el Palacio Real custodia otro violonchelo, un magnífico Stradivarius sin decorar de 1700. El artesano italiano fabricaba sus instrumentos ad hominem, pensando en el intérprete, adaptándose a las virtudes y demandas del personaje.

Otra esencial característica que hace único a este grupo de stradivarius es que los instrumentos están decorados con un detallismo y una hermosura interesantes. A eso hay que añadir, además de esto, que la viola de la colección del Palacio Real es la única en el mundo que transporta una ornamentación en su área. El hecho de poder visitar elPalacio Real de La capital de españa y contemplar en primera persona los violines de Antoni Stradivari es una oportunidad única para todo el que que venga a la capital. Asimismo, desde el año 2008,Patrimonio Nacional organiza ciclos de conciertos en directo de los Stradivarius Palatinos, y estos salen de sus vitrinas para ser interpretados por los más destacados músicos de todo el mundo, lo cual ofrece al público una ocasión única para lograr oír en directo el sonido de estos violines legendarios. Estos cuatro instrumentos, aparte de ser muestra del virtuosismo musical, son piezas de inusual valor artístico debido a los meticulosos trabajos decorativos que poseen sus formas.

Sobre el motivo de su especial riqueza tímbrica se han escrito ríos de tinta, y se han esbozado muchas teorías sobre la forma en que el maestro construía sus proyectos y sobre las maderas usadas y la forma en que las trataba. Se ha hablado de que la madera que utilizaba la mantenía a lo largo de largo tiempo en agua, algo que semeja tendría mucho sentido. Se cuenta que, en las noches de luna llena, Antonio Stradivari, nativo de 1644 en la localidad italiana de Cremona, paseaba por los bosques de Val di Fiemme con una antorcha para observar los abetos colorados. En el momento en que descubría uno con un porte destacable, arrancaba un trozo de la corteza y golpeaba el tronco con un pequeño martillo para percibir con atención el sonido de su golpeo.

Cultura

Algunas teorías son mucho más fantásticas que otras y resultan difícil de opinar, pero son parte del misterio que nutre y convierte a estas piezas en objetos legendarios. Entre 1700 y 1725 aproximadamente construyó sus violines mucho más deliciosos, creaciones que fueron pedidas por los más importantes nobles y monarcas de toda Europa, como el rey de España, Carlos III, el rey de Inglaterra o el duque de Toscana; tal como por los músicos más virtuosos. «El stradivarius roto se puede \’reparar de forma fácil\’, según Patrimonio Nacional» en El Mundo.

Están calladas a lo largo de largos periodos de tiempo, como maravillas artísticas y, a veces, esto provoca la dureza, el anquilosamiento y adormilamiento de la vibración de nuestra madera. En verdad, según afirma Helena Poggio, violonchelista del Cuarteto Quiroga, los instrumentos recobran el esplendor toda vez que van de la vitrina. Todo en los Stradivarius es leyenda y más si hablamos de los instrumentos de Patrimonio Nacional español. La reliquia musical de Palacio es, indudablemente, el Cuarteto Palatino, dos violines, una viola y un violonchelo, así como otro violonchelo de 1700 cuya fabricación se asigna íntegramente a Antonio Stradivari. El lutier más célebre de la historia, Antonio Stradivari, nació en 1644 en la ciudad italiana de Cremona.

“Toda vez que levanto el violonchelo siento una gran responsabilidad, porque no tienes en tus manos algo que sea de unos pocos, sino que es patrimonio de todos”, enseña Poggio. Una compromiso que hasta hace un par de años era una utopía, como cuenta el violista, que soñaba de pequeño con poder tocar estos ejemplares que se escondían tras la vitrina sin meditar que un día podría hacerlo de verdad. “Después de tantos años, poder tocarlos y comunicar esa música con tus amigos es algo increíble”, confiesa.

Los instrumentos solo salen de sus vitrinas cinco o seis veces al año y siempre tras haber cerrado la salón a los visitantes. Desde 2008 se puede apreciar la calidad de estos instrumentos, puesto que Patrimonio Nacional con su generosidad organiza, de manera regular, ciclos de conciertos en vivo de los Stradivarius. Los instrumentos Stradivarius, recién llegados a España, se integraron en la Orquesta de Cámara del futuro Carlos IV para la interpretación de música clásica.